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Marina Perez Muraro
Blog actualizado: cuentogotas. Librogs: Fábulas sensuales, Los cuentos de Matías, Tuc, La vie standing there, Zona crepuscular, Sirenas.
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PRESENTACIÓN
















Zona crepuscular
es mi primer libro de poemas, y el único que fue editado en formato tradicional en papel (Zona crepuscular. Buenos Aires: ediciones botija, 1995, ISBN 987-95482-0-5), en una especie de edición de autor que vio la luz gracias al impulso y apoyo de Adriana Llano y Marieta Criado. Antes de este librog, Zona crepuscular tuvo otras dos versiones electrónicas: una en Letralia, Tierra de Letras, y la otra en Duendess, el Portal de Punilla en Internet; que yo sepa ambas ediciones electronicas dejaron de existir; y de la edición en papel no creo que se encuentren ejemplares sueltos dispersos por el mundo.

Este librog recoge el contenido completo y sin modificaciones de aquella edición, tanto los poemas (están todos
los del libro y en el mismo orden) como las ilustraciones que Marcela Lescarboura y Luciana Fernández hicieron especialmente para la edición de papel.

A comienzos del año 1995 yo tenía un conjunto de poemas y el título. De no haber sido por Adriana, que tuvo la idea de regalarme la edición en papel para mi cumpleaños de 1995, Zona crepuscular no habría tomado esta forma: es muy probable que nunca les hubiera pedido a Luciana y la Negra que ilustraran estos poemas, y sobre todo es muy probable que nunca hubiera dado por terminado el libro: habría seguido agregando o quitando poemas, corrigiendo los que estaban, enviando el manuscrito a concursos de poesía hasta aburrirme, etc etc. Sabiendo que el libro lo haríamos nosotras,
yo seleccioné los poemas pensando en mí misma y en mis amigos, y no en ningún editor ni jurado de concurso de poesía invisible. Gracias a Adriana y a Marieta (y a todas las demás personas que colaboraron en la edición de 1995) el libro cristalizó, fijó su forma, y se volvió para mí misma inamovible.

Además, tuve la oportunidad de verme editada (con todo lo que eso provoca), tuve la oportunidad de ver su recepción en un círculo un poco más amplio que el estrecho círculo de familia y amigos, y todo esto me hizo muchísimo bien e inspiró nuevos poemas, pero esa es otra historia.


La historia de la edición en papel está rodeada de anécdotas interesantes, o por lo menos lo son para mí, y me gustaría compartirlas con ustedes, por eso me parece probable que algún día haga el intento de contarlas aquí; pero de momento me da mucha fiaca y lo q
ue más me importa es lanzar el librog al éter informático de una buena vez; así que aquí está: ¡con ustedes, Zona crepuscular! (clap clap clapton).

EL AGONISTA

A Rogelio

En la llanura inmensa del tiempo
yo no camino. Detengo
mis pies de plomo —sus plantas,
como las de todo mortal,
enjabonadas— sobre su superficie de cristal.
En mi sueño
...............mi inmovilidad elimina
............................................los declives
y hace, a la llanura, eterna.
..................................La brisa leve
que levanta mi cuerpo cuando,
como el de todo mortal,
se desliza por la pendiente,
es
....en mis oídos
....................atronadora.

V/L

A Saer

Estoy, entera, en este mundo
a mi pesar compacta
mortal..................Animal.
..............Veo
con más de un sentido.
Lo que otros llaman mundo
—sí, en él estoy, cómo no verlo—
para mí son sombras. Difusas.
.......Otras verdades
más profundas
........incorpóreas
.................individuales
.......me pueblan.
Donde otros ven
.................. papel
......................... letra
.................. lomos anónimos
iluminaciones yo leo.
.......Una claridad
más verdadera que los astros
......... aletea
contra mis costillas / hechas barrotes /
............ y
....... se escapa.

NOSTALGIA (MAR ABIERTO)

Pero por un instante
aparece.

Soltamos amarras
la última despedida
(¿pañuelos en el aire, manos moviéndose, algún grito?)
y el muelle cada vez más lejos.
Imposible mirar hacia atrás:
atar cabos,
arriar velas,
o extenderlas:
maniobras, y el mar.

Deslizamientos. Calma chicha.
Un punto somos entre dos infinitos.
Y entonces, por un instante,
................................ .aparece.

Dentro del móvil horizonte circular
el mar, el cielo, y nosotros.
Añoramos —la buscamos, con la vista, pero no, no está—
por un instante añoramos la costa.

No hay costa. Señal, Sancho, que navegamos.

LA ZAMBULLIDA

Quiero
escalar
por dentro
mi cuerpo
hasta plantarme
en la superficie
de mi piel
para zambullirme
desde ella
como desde un trampolín
hacia lo que es.

O GLOBO

......C
......hace tiempo
......en un mar
......ambiguo
......y
......viscoso
......donde
avanzar......es
......difícil.
......Doy
......brazadas
......y
......patadas
......y nada:
......no nado.
......Tampoco
......me ahogo
......ni naufrago:
......sólo
......floto
......como
......un
......globo
......bobo.

ARENA SOY

No estoy constituida por arterias.
......En mi interior la arena
.................cae
............implacable
..........grano a grano.
.Una lluvia dorada es mi sangre.

Cuando muera
no me pondrá nadie de cabeza
a recomenzar
el goteo.

LOS EXPULSADOS

Ahora vivimos en la pérdida.
A nuestras espaldas
recién cerradas, ya infranqueables
las puertas del Edén.
Nos miramos a los ojos.
Nada tenemos para decirnos.
Este desierto
que ya quema las plantas de nuestros pies
nuestro es para siempre.

LA ERRANTE

Habiendo nacido hace muchos años
.......................... en la ciudad marrón
................................. a orillas del ancho río
partí una mañana de viaje
llevando conmigo sólo un morral ligero
y mi entusiasmo juvenil.
Con ellos recorrí muchos países
vi bosques y praderas
.......................... montañas y hondonadas
desiertos y mares.
De cada paso que di conservo memoria
y en cada paso dejé un recuerdo mío
porque al avanzar algo de mi piel quedó en los caminos
y algo de los caminos se posó sobre mi piel.

Con los años aprendí las distintas
maneras de avanzar:
..........................silenciosa y sigilosamente,
como las serpientes
..........................dejando tras de mí un rastro blando,
como las babosas
..........................ofreciendo al enemigo una espalda dura
..........................y escondiendo las tenazas al frente,
como los cangrejos
y hasta llegué
................ —¡yo, la errante!—
a practicar la inmovilidad de los lagartos como paso de marcha.

No en vano vagué por desiertos
en círculos anillados y entrelazados como
las palabras de un epitafio.
En mi ancho vagabundear vi gentes de toda clase y color
y aprendí a reconocer al acercarme a ellos
en unos por las ropas
en otros por las señas
en aquellos por sus músculos o sus miradas
el tipo de intercambio que podíamos
............................................. juntos
protagonizar.

Hoy me detengo
.................... junto al camino
y me quedo quieta
no inmóvil
como quieto y móvil es lo que crece.
Escucho los sonidos de lo vivo,
de lo que existe y ocurre:
el murmullo de la savia navegando por dentro de las hojas
el susurro de la brisa
zumbidos y cantos
y mi propio sonido
(un rumor lejano
como de tormenta o maremoto que se acerca)
creciendo
como crece lo vivo.

LA HONDONADA

........Cada rostro es un grito.
Esta ciudad sólo contiene pedidos de auxilio
.................................... manos extendidas pidiendo limosna
........................................... ojos sedientos de piedad.

La pena honda de sus habitantes hizo que la ciudad
alguna vez fundada sobre la llanura
............................................se levante ahora
.......................... sobre un valle.

SOMBRAS CHINAS

Recortadas contra una pared blanca y lisa
somos el fantasma negro con el que manos
.................................................... anónimas
nos definen.
................ Nos movemos,
.................................. mutan nuestros espíritus,
palabras vuelan de nuestros labios,
.......................................... rebotan, en silencio,
contra las otras figuras y caen,
..................................... mudas,
al suelo.
Nos mueven los designios de unos dedos largos
........................................................ ajenos
................................................................... y crueles
que fabrican figuras cambiantes
............................ a contraluz de un sol de hueso
..............sobre una superficie
diamantina.

NOVIEMBRE JACARANDÁ

Hay un mes que transmuta el color de los árboles.
Hay árboles que transmutan el color del tiempo.
En el verde repentino de la primavera
.............................................. destacan
las copas violetas.
Mi paso se alarga
..................... mi alma se escapa
el aire límpido se adensa
y hasta las sombras son violetas
en noviembre, el mes del jacarandá.

HOJARASCA

A Sandra

¡Mirá si el árbol
sabiendo que va a perderlas en otoño
entristeciera cada primavera
cuando brotan sus hojas!
Lloraría todo el verano
o se enojaría consigo mismo por esos frutos
redondos y carnosos
que aparecen entre sus ramas.
Y, aunque llore, al llegar el invierno
nuevamente quedaría pelado.

Más temprano o más tarde
todo se nos va a desprender.
Y sin embargo qué podemos hacer
más que enraizarnos
......................... buscar el sol
y reverdecer?

INCLUSO EN LOS DÍAS SOLEADOS

Incluso en los días soleados puedo sentirme melancólica.
Porque en los días soleados de invierno
................................................ incluso al mediodía
la luz cae oblícua
y no hay nada más melancólico que un reflejo oblícuo en los ojos.

BAJO ESTE SOL DE CACTUS

Bajo este sol de cactus
desorillada y a la deriva
dibujo signos claros en pergaminos oscuros
mastico alcauciles
abrigo esperanzas
y conservo, de la espesura,
el recuerdo de su humedad.

MIS OJOS

MIS MANOS

Y si años después rescaté,
................................ de esos horizontes de huesos,
mis manos descascaradas,
................................ fue por no exponer
a algún paseante desprevenido
...................................... a encontrarlas,
y no por el deseo
..................... de convivir con ellas.
................................................ Y no es
porque estén descascaradas
.................................... mis manos
que no las quiero.
........................ No
............................... no es
por eso.
............ Ni por su olor,
.............................. pertinaz, imparable
............ ni por su alma pútrida
.....................su estela de callos
.................... sus arrugas de huesos.
Qué más desean todos
............................ que vivir con sus manos
aunque tengan callos, arrugas,
...................................... olor a viejo.
Nada de eso me importa.
............................... No quiero
manos de princesa, ni de hada,
..................................... no me importa
cómo sean las manos que me acompañen
.................................... —ya no pido nada—
pero me niego
.................. a que sean las mías.
............................................ Porque las mías
no se abrieron
.................... cuando debieron abrirse
no mostraron sus palmas
.................... cuando debieron mostrarlas
y, sobre todo,
no acariciaron
.................... cuando debieron acariciarte.

MAR IMPASIBLE

No me destruís
no me alterás
me dejás entera
intacta
e incólume
cuando siento por dentro la exaltación frenética
de un mar furioso, revuelto y desesperado.
Me dejás dueña del silencio
que expande la aridez desde mi piel hacia más allá
como anillos en el agua
cuando por dentro estoy a punto de estallar en
junglas de rododendros
bandadas de albatros
incendios de lunas llenas.
Soy un cuerpo a la deriva y en tu poder,
mar desencadenado e impávido,
corriendo peligro de ahogarme,
respirando cada tanto bocanadas milagrosas del aire cortante de la noche,
casi muriéndome en tu naufragio impasible;
hasta que me arrojás a la playa
desecha
casi rota
con agua en los pulmones
peces en las orejas
algas en los pies
caracoles en las axilas.

No juegues conmigo, mar embravecido y bravucón.
Ante mí tenés el poder de cambiar la órbita de los planetas
alterar el ritmo de las estaciones
tenés el poder de revertir el Big Bang
y que el universo se concentre en un punto:
el exacto punto en el cual nuestras miradas
se encuentran
chocan
y se funden.

Si nos miramos
el mundo deja inmediatamente de existir.
Sólo veo un linde borroso más allá de vos
las brújulas nos señalan
y el polo magnético de la tierra ya no está donde debiera estar
sino en el cruce de nuestras miradas.

MAREA

“Me dejaría acariciar por tus ganas durante siglos.”
Segundos después comprendí que no dijiste “ganas”
.............................................. sino “manos”.
Años más tarde recuerdo
tu frase y mi confusión.
............................ Quizá sí te acaricié
con mis ganas más que con mis manos.
(Quizá ésa es la mejor forma de acariciar).

Ojalá alguien me acariciara ahora
con unas ganas saladas y húmedas como
.................. oleadas incesantes.
Que arena soy y
.................... dorada y ardiente
me dejaría acariciar.

LA CALDERA

Este lugar es una caldera.
............................... Apenas cuatro paredes,
.......................cinco personas,
nueve horas diarias,
y nuestras figuras se adelgazan,
...................................... débiles,
en la luz difusa de los cristales ciegos
.................. que nos aplana como perfiles.
Nueve horas, cuatro paredes, cinco personas,
y nuestras carnes se consumen
.. hasta dejar de cada uno
el esqueleto limpio de la pasión.
....................................... Paredes adentro,
ya no somos personas
sino nudos negros
...................... en un enjambre de hilos,
boyas
........ o
............ grumos: un poco más espesos que el aire.
Este lugar no es lo que parece
sino un horno en llamas.
.............................. Y
cinco personas, nueve horas, cuatro paredes,
....................................................... es la ecuación
que nos inflama.

SIN BRINDAR

Bebimos sin brindar, y apoyamos, al unísono,
las copas sobre la mesa, tan próximas que nuestros dedos
se rozaron. Y de ese roce escapó
como una bandada lenta de palomas
la serie de caricias
lejanas, ajenas,
más atentas a la mano que las producía que
al cuerpo que
las recibía
al final de las cuales
nos entrelazamos.
Y nos desnudamos
extranjeros
creyentes de que ofrecer nuestra piel
al recorrido de otra lengua
dedicar la nuestra a la inspección de un cuerpo nuevo
hacernos devotos de la satisfacción de los placeres
en sí mismos y para sí mismos,
como si fueran dioses, y nosotros
sacerdotes inmolándonos en su altar,
nos redimiría del vacío que
dentro de cada uno de nosotros
como una piedra volcánica
nos consume noche y día. No hay tal religión.

TÉ A LAS CINCO

Si estoy acostumbrada al té común

que poniendo el agua bien caliente
oscurece enseguida
y más vale quitar pronto el saquito.
Entonces, al hacer un té, por ejemplo, de jazmín
¿cómo sé
cuántas veces
subir y bajar, sobre la taza,
la mano de la que cuelga el saquito?
Sé que a mi ex
convenía llamarlo varias veces al día.
Pero a vos
¿cómo sé
si más vale no llamarte en una semana?
¿Estará ya hecho el té
o estaré retirando apresuradamente el saquito?

NOCTURNA

Esta quinta lata
¿tiene la piel más perlada que las anteriores?
¿Era la tercera la que tenía piel de reptil?
Esta vez, la cerveza, ¿cayó con más furia,
con menos espuma?
¿Quién de los dos deja más limpios
los carozos de aceituna? ¿Quién
con un solo mordisco
.......................... neto
divide el cuerpo carnoso en dos?
¿Cuántas veces fue y vino
el mismo caset en el grabador
antes de recordar que existe el silencio?
El primer par de zapatos sin pies
¿a quién pertenece?
¿A través de qué: botones, un cierre relámpago,
asoma el primer brillo de piel?
................. Como un jarrón
...................................... en equilibrio
.... en el borde de una repisa
estoy colocada.

ATARDECER

Este verano
...............el aire está más liviano
y yo más espesa.
.................... El calor
enloquece hasta al viento.
Mis muslos están más pesados y mis pechos
sudan lágrimas saladas.
A la noche
............... no hay electricidad
más que en el aire.
En las calles
................ faroles amarillos.
En las casas
............... candelas.
Zumbidos de mosquitos.
Los inciensos dibujan su propio humo.
............................................... La luna
ilumina sólo a los gatos
negros.
......... Y yo
bebo el perfume de los jazmines
como antídoto.

ÓXIDO

Necesito usar mi boca y mi lengua o me oxido.
Entreabro la boca y hundo
la nariz en los jazmines.
Me detengo justo
............ antes de engullirlos.
Mis labios rozan
los pétalos carnosos
y mi lengua se asoma.
.............................. El sol
me abraza con su aliento
......................... a infierno.
Mis poros se abren
....................... y me envuelve mi perfume.
Si no hago algo pronto voy a oxidar.
Voy a quedar cubierta
por una capa muy fina
de un polvo muy fino
.......................... y rojo.

ANHELO

Estoy suspendida en un espacio
extenso como la piel
e ilimitado como el mar
tan quieta
semivigilante
que no escucho ni siquiera
mi propia respiración.
............................ No advierto
en la calma a mi alrededor
............................ movimiento alguno:
..................................................... no hay parpadeos
no hay suspiros
............................ no hay viento
ni objeto alguno que pueda ser movido por él.
Estoy
en esta quietud
anhelando la paz de una mirada
como anhela el marinero volver a su hogar
la gaviota volver a su nido
y el viajero que atraviesa
.............................. tierra
........................... cielos
................... e infiernos
reencontrar a su amada.
Así anhelo yo una mirada
.................... que me restituya al mundo de lo vivo
................ un contacto que, como un bálsamo,
apacigüe esta quietud doliente.

TARDE DE UVAS

Ahora el cielo es un mar tempestuoso.
Escribo frente a la ventana y espero el naufragio.

Algo me distrae.
¿Cuánto tiempo?

Cuando vuelvo a mirar el viento está llevándose
todos los nubarrones
gordos, azules
hinchados de agua
con la panza dorada por el sol.
El cielo enrojece.
Falta poco para la hora azul.
Los nubarrones desfilan ordenadamente.

Ahora como uvas frente a la ventana.
Es el mejor lugar:
puedo escupir bien lejos
las semillas
al vacío.

GOLPES Y PERFUMES

Los hombres nunca golpean la puerta antes de entrar.
Empuñan el picaporte con firmeza
y cruzan el umbral atropelladamente
.............................................taconeando.
Nosotras
en cambio
nos deslizamos como perfumes
o como esos sonidos que no se perciben
hasta que uno descubre que ya hace media hora
que están en sus oídos.

LAS LUNAS

La luna del agua
.......... tiembla
y mira a la del cielo.
La luna del cielo
mira
a la del agua y tiembla.
Las dos lunas se miran
y sus temblores
mueven el aire.
Pero ninguna se atreve
a pedir a la otra
que salte
........... el aire
..................... temblado.

HAIKU DEL HUECHULAFQUEN

A la distancia
todo se vuelve azul
como tus ojos.

DURAZNO

Soy dura no porque tenga una coraza
.......... sino porque tengo un carozo.
De afuera hacia adentro soy blanda.
Pero si me querés sacar la piel
morder
y comerme la pulpa
te vas a encontrar con algo que no vas a poder tragar.

NO TARDES MUCHO

Me sacaste del horno
calentita, calentita
y me dejaste enfriándome en la ventana.
No tardes mucho
que está por caer la noche
y el rocío de la mañana me puede humedecer.

PREGUNTAS OCIOSAS

Si me encontraras desnuda sobre un lecho de azahares y miel
¿lamerías mi cuerpo hasta no dejar en él ningún recuerdo pringoso?

Si después de atravesar desiertos helados
me encontraras oculta en una caverna de piedra
¿recorrerías mi cuerpo con tu lengua de fuego?

Si cayeras al mar desde un negro promontorio
y la corriente te llevara hasta mi playa serena
¿elegirías quedarte en mi suave cocotero?

Si buscaras un árbol con frutos y sombra
y me encontraras plantada comiendo manzanas
¿dormirías a mis pies la siesta que deseabas?

Si una nube confundiera tu vuelo y me descubrieras desecha en lluvia
¿dejarías de volar y nadarías en el cielo?

Si el aire húmedo y cálido fuera mi aliento
¿aceptarías ser empapado por ráfagas de besos?

Si nevara cal sobre paisajes en ruinas
¿te refugiarías en mi sombrilla soleada?

MUDA

....no hay palabras para las preguntas que necesito
....
las respuestas sólo pueden emerger de una piel
es con mi lengua que intento formular pero no hablando
....ritos encantatorios .................invocaciones
................... caricias de muérdago
Naufragar
.................. naufragar
..................................... en el mar de mi ?ombre.

LO MULLIDO Y LO ÁSPERO

A una presencia soberana

Desde mi nacimiento
durante años
busqué refugio en lo mullido
– húmedo – cálido.
Aquello que borrara la diferencia entre interior
............................................ y exterior.
Mi afán era licuarme:
............. diluirme en la tierra
deslizarme entre un grano y otro de arena
llegar a las napas subterráneas
adoptar la forma del recipiente que me contuviera.
No lo conseguí.
Algo, siempre, mío, se resistía.

Después busqué lo áspero.
Escarpado como terreno de montaña.
Aquello que me hiciera sentir aferrada a este mundo
tan sólo por dos o tres puntos y tan ínfimos
como las pezuñas de una cabra.
Que lo único que me rodea es el aire gélido y cortante.
Muy saludable, pero a veces siento un poco de frío.

Entonces te encontré.
(Tenía la sospecha de que existías
pero sólo pude comprobarla al estar juntos).
Bajaste de un taxi con tres valijas.
Yo tenía margaritas en las manos y el ojal.
Hablamos en un bar durante una hora
y prometiste volver.
........................ No te espero.
Sé que vas a volver.
Mientras, lloro de hermosura.

CRISTAL LÍQUIDO

A Luciana

Si las amistades, o mejor,
las historias de amor
son como copas de cristal
.............................. han de ser
de un vidrio tan particular que
mientras le dedicamos nuestra atención
permanece moldeable
........................... pero
en cuanto lo olvidamos
se enfría velozmente.
.......................... Queda, entonces
como todo cristal
rígido, por lo tanto frágil.

MEDIODÍAS

Ya que, como el sol en lo más alto de su curso,
el conocimiento da de las cosas el más riguroso
contorno......................................W.B.


A Nicolás

y estamos, aquí, reunidos
... bajo un sol implacable
... un mediodía de otoño
distintas personas que conocimos de vos
... imágenes parciales
........ huidizas;
el vientre que te trajo al mundo
y la semilla que lo fecundó
sentados, ahora, sobre un pasto más verde que el desespero
... regándolo con lágrimas amargas.
Estamos, ahora, reunidos
los últimos que te vieron, ayer, vivo
y los que guardamos de vos recuerdos lejanos,
... hermanados.
Todos nuestros juegos infantiles quedaron
en el agujero que es ahora mi cerebro
condensados en una tarde única e interminable;
y una ternura enorme como el Mar Dulce
—el último recuerdo que tengo de vos—
es lo primero que emergió del pasado cuando sonó,
traidor, en mi casa,
doce horas atrás, el teléfono.

Estoy, un mes más tarde, en la oscuridad de mi cama
y el sueño no viene.
Del fondo apelmazado de recuerdos resurge una cara:
la del hombre que amé durante nueve años,
descompuesta de dolor, cuando lo encontré,
en la plaza, bajo el sol primaveral,
diez años atrás, una hora después de que el teléfono
sonara en mi casa.
Todo lo que viví después, me parece ahora,
deriva de esa tarde, pero entonces no lo sabía.
O quizás, ahora, esa tarde
condensa tantas cosas que viví
y que hicieron que esté, hoy,
en mi cama, sola, que haya hablado,
hoy, con quienes hablé, y haya dicho lo que dije.
Energía entregada al fluir de la vida
que nos devuelve, a cambio, una mancha
borrosa, cúmulo difuso de sensaciones
que cuanto más nos esforzamos por entender
más se desenfoca.

Si alguna vez un bisturí me hubiera tajeado
mi cuerpo guardaría en algún lugar
un costurón inamovible.
Siglos, en cambio, de cansancio
acumulo, cicatrices intangibles
que se esconden por años
para reaparecer, impunes,
en la oscuridad de la noche
.................. en el silencio ensordecedor.

SUEÑO

....Sueño con una lluvia que cae lentamente, tan lentamente que no la veo caer, sino permanecer suspendida en el aire cálido y duro. Es una lluvia de gotas pequeñas y brillantes, tan pequeñas y tan brillantes que no sé si son gotas de lluvia o pequeños puntos de oro incrustados en el aire, a distancias irregulares unos de otros. Tampoco sé si lo que hay entre unos y otros es aire; parece algo más denso y más pesado. Me muevo en este nuevo aire punteado y encuentro zonas donde la concentración de puntos, por ser mayor, forma vetas brillantes en el aire denso, y entiendo que son las ráfagas del viento nuevo. En este aire espeso y cristalino mis movimientos son más lentos pero más precisos; mi cuerpo es más firme y más pesado, y busca algo. Es esta lluvia inmóvil que puntea el aire y multiplica reflejos la que no me deja encontrar aquello que busco, sea lo que fuere. Sé qué busco aún sin saberlo; no lo recuerdo pero sé que al encontrarlo lo recordaré. Es mi cuerpo con su nuevo peso, también él punteado por la lluvia metálica y cálida, quien recuerda qué busco, y quien lo encontrará. Pero mi mente sólo ve una marcha errática y punteada en un aire cálido y lluvioso.
....Algo encuentro en mi sueño, pero no puedo soñarlo. Es algo que sólo puede entrar en mi sueño rompiendo este aire de cristal líquido y gotas de oro. La lluvia tiembla, derramada en mil frágiles puestos de gotas brillantes. ¿O es mi cuerpo quien tiembla, temiendo derramarse? La lluvia está en mis venas y como lunas crecientes los puntos de oro buscan más cielo. Es mi cuerpo quien tiembla en lunas de azúcar y hiel; él es este maremoto viscoso de jugo de fruta y sangre de arena, este temblor de tierra nueva y abierta a la siembra de estrellas marinas.
....Cuando me despierto mi cama es un mar de pimpollos violetas, y yo estoy cansada como si no hubiera dormido.

ZONA CREPUSCULAR

Primer movimiento

I
Creen que me paso las horas escuchando música. En realidad escucho
silencios. Me interesa cómo cada pieza musical fabrica silencios
de muy distinta especie. Lo que atrapa mi alma son
los huecos entre la música.

II
Con la luz encendida me muevo en casa como un cuerpo que se
desliza por un espacio tridimensional y finito. Con la luz apagada,
recostada en la cama viendo los relámpagos caer en silencio,
me expando inmóvil de una pared a la otra y yo misma soy mi
departamento que mira la tormenta.

III
Nos empeñamos en embellecernos sin darnos cuenta de que lo más
importante de un cuerpo es cómo dibuja el aire que lo rodea.
Lo mismo pasa con nuestras vidas: cavilamos largamente sobre
el rumbo a tomar sin percibir que lo que nos define es
nuestra relación con el vacío.


Segundo movimiento

I
Lo que deba ocurrir ocurrirá. Puesto que nada nuevo entra en el
mundo, todo hecho futuro ya estaba en él antes de ocurrir.
Por lo tanto, o bien yo ya hice lo que estoy por hacer, o bien
nunca lo haré.

II
Me creía una persona equilibrada y ahora que trastabillo veo que sólo
fui una buena equilibrista. Caminé por una cuerda sobre dos abismos
con una vara larga y flexible en mis brazos; en cada uno de sus
extremos una fuerza tiraba hacia abajo. Si hasta ahora me pude creer
equilibrada fue porque las dos fuerzas ejercían la misma presión
y yo sostenía a ambas por igual; eso producía una ilusión de firmeza
en mi paso. Pero apenas cedo ante una de ellas me balanceo
peligrosamente.

III
Vivo al mismo tiempo en dos mundos, uno diurno y el otro nocturno.
Durante años no percibí que este mundo son dos y creí moverme en
uno solo. Creía que la unidad de mi persona bastaba para asegurar la
unidad del mundo. Cuando percibí la escisión quise anular uno
—el nocturno, que es más difícil de soportar— pero su espesura es tal
que cuanto más intento eliminarlo más se intensifica. Ahora comprendo
que dos mundos me constituyen. La cualidad de diurno y de nocturno
de uno y otro no depende de las horas del día y de la noche,
ni de los actos que realizo en cada uno, sino de las condiciones de
posibilidad de mis actos. Aquellos que me definen, que escapan
de mí como alientos, lágrimas, aullidos o eructos, ésos pertenecen
al mundo nocturno.


Epílogo

Tenía casi treinta años cuando descubrí que existe la hora azul y que,
aunque habitualmente no reparamos en ella, se repite todos los días.
Todos los días cuando el sol se va hay un momento en que ya no
quedan rastros de luz solar y, sin embargo, todavía, no es de noche.
En esa hora el cielo toma un tono azul tan bello que contemplarlo
estremece, y muestra, en todas sus esquinas, el mismo color.
La fe celeste hace que los del mundo sublunar reflejemos su
convicción, mientras él oscurece lentamente,
hasta entregarnos la noche.